viernes, 2 de diciembre de 2011

Segundo ingeniero titulado por la UACM

No cabe duda de que los retos y el deseo de superación son las armas más importantes que el ser humano puede tener para alcanzar metas verdaderamente importantes... este es el caso del segundo ingeniero que la Universidad Autónoma de la Ciudad de México titula, su nombre EDGAR RAÚL CRUZ RIVERA, titulándose el 1 de diciembre del 2011.

El no contar con laboratorios completos, pasar incertidumbre ante la oferta de cada semestre, sin contar que al mismo tiempo debía trabajar constantemente bajo estrés y ser padre, es a todas luces una labor titánica; pero más allá del discurso, la perseverancia y el desarrollo autónomo han sido los argumentos del ahora ingeniero Cruz para abrirse camino.

Es orgullo personal y vanidad mencionar que es también de TRANSPORTE URBANO, puesto que el primer ingeniero egresado también es de esta rama. Sin embargo, debo aclarar que esto no es logro exclusivo de una Academia, sino del Colegio de Ciencia y Tecnología y más aún de toda la Universidad, ya que se está viendo que los logros son desde la gestión, pasando por las aulas e, incluso, por la limpieza de las mismas. Es francamente emocionante ser testigo del gran esfuerzo y empeño de muchos profesores y más aún saber que se avecina la conclusión de los esfuerzos de muchos más estudiantes del mencionado Colegio, por lo que me aventuro a decir que el 2012 verá la sociedad a un número importante de nuevos ingenieros de la UACM.

Cabe mencionar y felicitar a los directamente responsables de este logro, en primer lugar José Alberto Valdés Palacios por ser quien por su trabajo de investigación abrió la oportunidad para que el entonces estudiante abordara su tema de tesis; a Juan Gilberto Salas Márquez por ser quien lo guiara en la materialización de su trabajo y, por último pero no menos importantes, a Rosa Margarita Álvarez González y Rubén Téllez Sánchez quienes como yo fuimos seleccionados en participar en las revisiones del trabajo.

Por último, quisiera pensar en voz alta, a partir de que los egresados regresan a la sociedad como profesionistas, será inevitable poner en sus manos el nombre de la Universidad ya que serán ellos quien ahora den la cara por lo que son, por lo que pueden y por la promesa de lo que llegarán a ser; así pues, no conformes con haber superado los retos impuestos durante su formación, ahora les toca demostrarse como orgullos exalumnos de la UACM, su alma mater.